Reflexiones de un 1º de mayo de 2007
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- Creado en Sábado, 12 Mayo 2007 08:22
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Históricamente estas fechas fueron esperadas como las que median la cantidad de humanos convocados por los sindicatos o por los movimientos sociales bajo alguna dirección o bandera.
Pero Quito en este 1º de mayo amaneció muy optimista, si bien las oleadas del neo-liberalismo han cesado lo que en contra de la clase popular se ensañó a conspirar por mucho tiempo parece que ha cambiado su dirección, parece que ha reconocido su parca debilidad.
Porque hay en los cauces del clamor popular otros aires. Aires de hacer respetar a nuestra soberanía, de plantearse nuestra propia política de Estado, de una convocatoria para lograr una configuración social armónica.
Pese a todo lo importante es que el Compañero presidente, ha logrado sintonizar con las masas aunque vaya de la mano también con los que se obstinan a la oportunidad de no dejar pasar cada coyuntura. Nosotros como migrantes continuamos en nuestra lucha como parte y como testigos que por primera vez en la historia de este País se haya desplazado por las calles de la Capital una multitudinaria marcha que no eran solamente de obreros, que no eran solamente de los que cargan sus banderas, ni solamente de aquellos que tradicionalmente se trepan a las tarimas para que los veamos que son populares o populistas.
Pese a todo fue una de las más multitudinarias celebraciones del Día Internacional del Trabajo. No es solo la euforia de haber elegido un principio de cambio para este País, sino la necesidad imperiosa de impulsar en conjunto un destino soberano, justo y equitativo. Para que en verdad se vuelva un precedente lo que espera ese proceso para acabar con las políticas económicas neoliberales.
No importa del brazo de quien se vaya si todos somos parte del proceso, porque a pesar de todo Rafael también marchó a pasos de Camarada de un dirigente obrero, de un obrero o de un cualquier ciudadano común que transita por el centro de Quito.
Lo paradójico es que aún no todos asimilamos a su gabinete, no todos nos identificamos con sus colaboradores del régimen anterior, (Defensoría del Pueblo) sobre todo en la complejidad de nuestras diferencias y sobre la expectativa de que algún día vamos a tener un sistema distinto.Y la izquierda en nuestro Ecuador se empina sobre los rezagos de un pésimo referente, de ese que en los años de la acción revolucionaria tuvo el deber de ofrecer no solo su discurso sino su propia fuerza conciente, qué referente mas cursi el de la retórica.
Y el ingreso de este 1º de mayo a La Plaza San Francisco de Quito, no era la misma que a la Habana de Fidel Castro: primero por una condición muy distinta a la de su triunfo y segundo por lo que los que acompañaban no eran esos líderes legendarios de la revolución de enero de 1959.
A pesar de todo ha sido un 1º de mayo muy simbólico, muy importante, demasiado optimista en comparación con la pobre historia de esta Patria. Cierto es que alzaban banderas rojas de victoria con la hoz y el martillo, banderas anaranjadas con celeste, banderas verdes y otras tantas que uno al paso de los años añora esa vitalidad con la que en el asta flamean todavía las esperanzas de los pueblos soterrados por la ambición del capital.
Este 1º de mayo ha demostrado el pueblo a la inconsistente derecha que el País ha entendido su situación y que hay que impulsar la necesaria tarea del cambio, en siglos de existencia de ésta República no hemos visto ese raudal humano y claro que ensombrece a la turbia e irónica parcela de conspiradores que utilizaron de por vida el Estado.
El síntoma es que todos queremos abolir a la absurda patraña del pasado. Todos bajo un mismo empeño buscando combatir a la corrupción, a la tradicional competencia de mercado, a los privilegios despóticos de la usura, de los negociados, de las devastaciones petroleras que tanto daño ha venido haciendo a la misma naturaleza.
Bien por todos los que apostamos hacia un nuevo siglo, arremetiendo contra aquellos que se oponen que en la lid política debe estar el hombre de pueblo, el que cotidianamente se sacrifica en campo, el que en las calles pateaba sus piedras frente a la inconformidad, frente al atroz neoliberalismo, aquellos que hemos sido objeto de explotación por las multinacionales y la intermediación laboral, por todos los que a lo largo de la Patria hemos sentido una desilusión de la paradoja “democrática” antes, durante y después de la dictadura.
Gracias a los entuertos del poder político en manos del poder económico hemos tenido que migrar a ofrecer nuestro sacrificio, a vender nuestra fuerza de trabajo al otro lado del mundo. Y entendemos ahora que en este proceso hay que empujar todos juntos, porque todos estamos convencidos de que el devenir tiene que ser próspero, y si es posible cuando en el mismo camino nos encontramos pese a las inconsistencias ideológicas, a los desacuerdos conceptuales, a los improperios políticos de tarima. Todo sueño es posible, es realizable y no está por demás que el Camarada Presidente se inspire en el modelo de democracia pensado para Sudamérica: la creación de un código laboral único que enfrente a las multinacionales.
Nuestro homenaje en este 1º de Mayo, va para los trabajadores y las trabajadoras migrantes que en el camino de su lucha constante por alcanzar sus propias condiciones de vida la de los suyos, han muerto en el bregar cotidiano por ver crecer sus anhelos en bien de su Patria.

