Opiniones: La nacionalidad ecuatoriana
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- Creado en Viernes, 08 Junio 2012 11:41
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Jaime Enrique Vélez - eldiario.com.ec -
Al momento de escribir este artículo se entregaba la carta de naturalización a dos extranjeros que se ganan sus decenas de miles de dólares jugando profesionalmente fútbol en el país. Esta es la práctica que están utilizando los dirigentes de los clubes de fútbol del Ecuador para “estructurar y fortalecer “a sus equipos, esta manipulación a la Ley ha causado malestar en varios sectores sociales y deportivos, que muestran su desacuerdo porque lo que ellos buscan es beneficiarse con estas nacionalizaciones para utilizar un cupo más de jugador extranjero.
En la Constitución en vigencia, es su artículo 8, el numeral que más se aproxima a estas nacionalizaciones es el 5, que expresa: “Las que obtengan la nacionalidad ecuatoriana por haber prestado servicios relevantes al país con su talento o esfuerzo individual”.
Esta historieta no es nada nueva en nuestro medio, estamos repletos de estas actitudes, estos casos se recogen desde la década de los 40 cuando se les regaló nuestra nacionalidad a los panameños Luis y José Mendoza que jugaban en Paraguay, incrementándose este artificio “legal” en los años 80 cuando el futbol dejó de ser un deporte de entretenimiento para convertirse en una gran empresa con muchos intereses incluidos, que deformó toda su belleza y alegría.
A los que nos gusta el fútbol, siempre en nuestras charlas nos preguntamos: ¿Y qué es de la vida de tantos jugadores nacionalizados ecuatorianos? Un contertulio responde: “Ellos hicieron de nuestras leyes un trasiego para beneficiarse”. Es verdad, nunca realizaron un acto relevante en bien del país, se les acabó la vida útil como deportistas y se largaron burlándose de las leyes y de todo un pueblo que los aplaudió, dejando un sendero abierto para que otros similares los emulen, bajo el amparo de dirigentes sin espíritu patrio, que no miran más allá de sus pingües intereses a corto plazo, relegando a muchos jóvenes con capacidades técnicas y físicas, que son el presente promisorio deportivo de un país tan venido a menos por estos días y desgastado por los bochornos que vive.
Una cosa es el amor a la patria y otro muy distinto es el amor a los billetes. Para reflexionar.
